Niños iraquíes huídos de la guerra no obtienen visa en el consulado americano de Egipto para entrar en Disneylandia.
No hay nada tuyo que no quiera ver yo. No tengo tan claro que te conozca. Intuyo, apenas, algo acerca de ti y todo lo demás está en la sombra. Te miro y pienso, te miro y me digo: “quien quiera que seas, ¿de dónde has salido?” Lo quiero todo, y tengo muy claro que no te voy a entender más que en parte. Me importa mucho más verte vibrar, así, que descifrarte. Te veo y quiero que tu me veas quien quiera que seas.Tan poco tuyo, que ahora soy yo y nunca fui tan de nadie...